Entendemos a la democracia como una forma de gobierno depositada en todos los miembros de la sociedad, que busca el respeto de los derechos de cada individuo, propiciando su participación en la toma de decisiones, el acceso igualitario al bienestar común y la protección contra cualquier forma de opresión.

En un espacio democrático niñas y niños toman conciencia de la importancia del ejercicio de sus derechos y participan en igualdad en el cumplimiento de sus obligaciones. En una sociedad escolar democrática, los Derechos Humanos son criterio de justicia, de convivencia, de paz y de calidad de vida y como tales, establecen un horizonte de confianza, seguridad y vida digna. Para ello se requiere una práctica constante de respeto, de expresión de los intereses y emociones, de denuncia ante los abusos y de participación en las tareas acordadas colectivamente.

Una sociedad escolar democrática trabaja para contar con condiciones reales y subjetivas que generen en niñas y niños el sentimiento y la percepción de que hay aspectos de su vida respecto a los cuales pueden elegir con base en sus preferencias, sus gustos, sus deseos, sus emociones, su propia lógica y sus argumentos. Para el desarrollo de esta capacidad es preciso contar, desde edades tempranas con la posibilidad de tomar decisiones respecto a los asuntos que les competen. El desarrollo de las capacidades relacionadas con la vida democrática son parte del proceso de socialización que la escuela debe propiciar generando condiciones para que niñas y niños ejerciten esas capacidades y ejerzan sus derechos construyendo así las bases de una cultura democrática. La cultura democrática permite superar la heteronomía del pensamiento infantil. La heteronomía se entiende como la presión intelectual y moral de un adulto, que niñas y niños perciben como superior, a través de reglas y leyes lógicas y morales incuestionables que ejercen sobre los sujetos un control rígido e infranqueable que desconoce sus sentimientos y cristaliza su pensamiento.

La heteronomía es uno de los mecanismos de control más importantes que utiliza la escuela tradicional en la que las y los escolares no critican ni discuten, pues el verbalismo del maestro desarrolla en ellos un realismo moral que los lleva a concebir a las reglas como exteriores y absolutas, lo cual consolida su egocentrismo. En consecuencia, así como el niño le confirió al adulto los poderes que en su inicio se confería a si mismo, hace lo mismo con lo social, dotándolo de propiedades de poder irrazonables, en las cuales él no puede participar. Esto genera individuos acríticos, pasivos y apáticos que no son capaces de generar una actitud crítica y por lo tanto, incapaces de transformar su entorno social. En Paidós creemos firmemente que hay que educar a las niñas y a los niños en un espacio democrático, cooperativo y que propicie la autonomía. En la discusión con otros, niñas y niños defienden su punto de vista, invirtiendo en ello su energía afectiva. Esta acción los hace paulatinamente conscientes de su propia perspectiva, de la existencia de otras emociones y puntos de vista y con la posibilidad de descentrar su pensamiento. En un espacio de intercambio con sus iguales, son capaces de discutir, reflexionar, colaborar en el trabajo, intercambiar ideas y puntos de vista, articular sus intuiciones, discriminar sus afectos y agruparlos operatoriamente.

Para que niñas y niños puedan aprender a tomar conciencia de sus derechos, respetar las normas y construir su perfil axiológico requieren desprenderse y superar el egocentrismo que los caracteriza en las primeras etapas de su desarrollo; necesitan desarrollar el sentido de la cooperación.

Siendo entonces cuando en Paidós esta filosofía es piedra angular para muchas actividades en lo cotidiano: las asambleas, los círculos de comunicación, los reglamentos de salón, de visitas, de juegos y el reglamento Paidós de niños y las niñas, donde vía la cooperación y la reciprocidad avanzan en la constitución de una estructura moral autónoma y en el ejercicio de una cultura democrática.

Los reglamentos.

A lo largo de la historia de Paidós se ha puesto en evidencia la utilidad de regular la convivencia a través de la construcción colectiva de reglamentos, en donde todos los integrantes de la comunidad sean partícipes y responsables del bien común.

En el proceso de elaboración de reglamentos un aspecto fundamental está en su carácter propositivo y no “prohibitivo”. Por ello los reglamentos que se diseñan en Paidós integran propuestas orientadas a “reparar” el “daño” hecho. Esto permite a las y los pequeños sentirse mejor consigo mismo y con los otros a los que han lastimado. La posibilidad de hacer algo a cambio, curar las heridas, reponer lo destruido, llena de sentimientos positivos a niñas y niños. Es así como se construyen imágenes positivas de sí mismos, a pesar de los errores que se puedan haber cometido. Un reglamento que se quede en las prohibiciones, impide ayudar a los sujetos a ser propositivos.

Las comisiones.

Las comisiones en Paidós son una parte fundamental pora el desarrallo de la conciencia social, ya que ésas permiten integrar a la comunidad infantil en la organización y funcionamiento de la escuela desde las posibilidades de cada grupo.

En Paidós las comisiones surgen como tales, en respuesta a lo que la comunidad considera una necesidad y se asumen de manera voluntaria, en función de aquel grupo o individuo que quiera y considere tener la capacidad para desempeñarla sistemáticamente.

Así, a lo largo de la historia de Paidós han aparecido diferentes comisiones, en las que han participado tanto los preescolares, como los niños y las niñas de primaria, maestros, maestras, padres y madres de familia: Las comisiones permiten a los participantes sentirse como parte integral de la comunidad; les dan valor delante de los otros y enseñan a cooperar con otros y vivir importantes satisfacciones por ello. Además, el cumplimiento de comisiones ayuda a sentirse como parte integral de un grupo. Para que las comisiones funcionen es muy importante que sean elegidas libremente, organizadas fundamentalmente por las y los niños, y evaluadas por el grupo constantemente, Para que sea posible asimilar las responsabilidades de la comisión será necesario explicitarla con claridad ante el grupo y hacer una serie de propuestas para que la o el comisionado puedan llevarla a cabo. Al asumir una comisión no sólo es importante desempeñarla, sino también comunicar a los otros sobre su funcionamiento.

Para ello en Paidós se plantea a los comisionados la elaboración de un registro que permita ir concentrado día a día las informaciones para que al final de una semana se cuente con información precisa y se pueda evaluar.