La construcción de la noción de espacio involucra proximidades, límites, esquemas de partición y adición en un continuum. Pertenece al conjunto de las llamadas por Piaget nociones infralógicas, cuya articulación es compleja debido a la imposibilidad de manejarse sin el soporte de manipulaciones concretas de objetos, como una actividad más interiorizada.

En Paidós pensamos que para representarse el espacio geográfico es necesario recorrerlo, analizarlo y reproducirlo. Escribir y recibir cartas y visitas de corresponsales de otras regiones geográficas, permite, establecer un vínculo para entender la cosmovisión, los usos y costumbres, generados en contextos diferentes. Así, hablar de Tabasco o de Chiapas, no es un mero nombre, sino representa amigos, gustos comunes, juegos, bailes, música, comida, animales y presencia física.

Significa entender que Tabasco colinda con Chiapas, pero también con Campeche. Significa entender porque, Veracruz y Tabasco pueden tener pasados comunes, pero también presentes que compartir. Es reconocer los diferentes componentes concretos, significativos para los educandos que permitirán representarse conceptos e ideas que hagan del espacio y del tiempo no solo nociones infralógicas sino experiencias reales.

Si los amigos que vienen de Tabasco, de la zona fronteriza con Guatemala, viajaron cerca de 20 horas, las relaciones de distancia con los propios desplazamientos infantiles, pueden apoyar sus representaciones.

Si los bailes de Oaxaca y de Chiapas tienen algunos elementos comunes, es posible retomar estos datos para reconocer los límites compartidos. Si en la región costera de Guerero se hacen “dulces” similares a los de la costa de Veracruz, se pueden deducir condiciones climáticos similares. Reconocer las peculiaridades de quienes viven en otras regiones geográficas, permite establecer un vínculo pora entender la cosmovisión, los usos y costumbres, generados en contextos diferentes. Así, hablar de Tabasco o de Chiapas, Chile, Francia o Palestina no es un mero nombre, sino representa clima, producción, relieve, amigos, corresponsales, gustos comunes, juegos, bailes, música, comida, animales y presencia física. Es decir para propiciar en las niñas y los niños la construcción mental del espacio en el que habitan, de los grupos de personas que han poblado tales espacios y de su forma de vida, conviene ofrecerles siluaciones concretas y cotidianas como escribir e interactuar con personas de otras regiones geográficas, recibir visitas de otros lugares y organizar fiestas colectivas.

Pero además de utilizar percepciones, sensaciones y sentimientos, para desarrollar la noción de espacio, es fundamental que los niños sean capaces de construir representaciones más formales y abstractas, desde la perspecico cartográfica, como son croquis, planos y mapas, al igual que las habilidades cartográficas que conlleva su elaboración e interpretación. De ahí la importancia del trazado de mapas gigantes en el patio de la escuela para interiorizar la forma del nuestro planeta, sus elementos constitutivos, así como de su distribución, a través de actividades lúdicas.

Estas estrategias no sólo contemplan el desarrollo de habilidades cartográficas, sino también el manejo de variables para emitir hipótesis, establecer vinculaciones, proponer la representación de espacios geográficos e imaginar el impacto de la vida humana en ellos.